- Luego de trabajar juntos en Cloud Atlas, Tom Hanks y Tom Tykwer presentan la comedia dramática Un holograma para el rey, parodia sobre los deseos de la realeza saudí, la globalización y la ambición de las empresas privadas estadounidenses
- La producción multinacional entre Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos, cuenta con participación mexicana de la empresa Fábrica de cine, de Gastón Pavlovich
- Historia sobre la pérdida y la nada que existe en el interior de un vendedor estadounidense necesitado de reinventarse económica y afectivamente, la película se ubica en Arabia Saudita antes de la Primavera Árabe
- La película llegará a la cartelera comercial en 180 pantallas a través de Cinépolis Distribución este jueves 9 de junio
El desierto con el sol siempre al límite de intensidad y las
arenas secas y calurosas, inacabables e inabarcables, son el exótico destino de
un vendedor estadounidense que enfrenta la urgente e imperiosa necesidad de
rehacer su vida, tanto en lo económico y en lo profesional, como respecto a su
propio vacío existencial en la más reciente cinta del director alemán de culto
Tom Tykwer, Un holograma para el Rey (A Hologram for the King, Reino
Unido-Francia-Alemania-Estados Unidos-México, 2016).
En esta producción multinacional, en la que participa el productor mexicano
Gastón Pavlovich –guionista y productor de El Estudiante (México, 2009, de
Roberto Girault) y ahora de Silence (Estados Unidos, 2016, de Martin Scorsese)–
a través de la compañía Fábrica de cine, la desolación y la nada marcan la
azarosa y caótica llegada de Alan Clay (Tom Hanks), el representante de la
empresa Relyand, contratado recientemente para convencer al rey de Arabia
Saudita de adquirir un costoso equipo de teleconferencias que produce imágenes
holográficas en tercera dimensión. Recién divorciado y tras perder esposa, casa
y hasta su auto, Alan ha de enfrentar ese vacío interior con otro mucho más
visible, ese que existe entre las dunas y el mar, en la inmensidad de un
terreno vacío con apenas unos pocos edificios terminados, sobre el que se
pretende erigir la Metrópolis del Rey para la Economía y el Comercio –King’s Metropoli
for Economy and Trade, en una clara referencia al proyecto de Ciudad Económica
del rey Abdullah, antes de la revolución social de la Primavera Árabe–,
planeado para el 2025, pero en el que ahora ha de intentar primero organizar,
junto con tres especialistas de su empresa, la presentación de sus aparatos de
alta tecnología, pese a estar ubicados en una tienda de campaña sin Internet,
comida ni energía de alto voltaje. Pero este drama en tono de comedia no es una
historia común. No viniendo del afamado director de películas tan formidables y
distintas como las variaciones en el tiempo de Corre Lola Corre (Lola rennt,
Alemania, 1998) –Premio del Público en Sundance y ganadora de un Independent
Spirit Award–; la extraña fábula sobre las posibilidades curativas del amor de
La princesa y el guerrero (Der Krieger und die Kaiserin, Alemania, 2000) –Mejor
Película Alemana de ese año–, y luego al frente de producciones internacionales
como la adaptación del Best Seller de Patrick Süskind, El perfume: Historia de
un asesino (The Story of a Murderer, Alemania-Francia-España-Estados Unidos,
2006), o su primer trabajo con Tom Hanks, la historia de ciencia ficción
también sobre exploraciones temporales de Cloud Atlas (Alemania-Estados
Unidos-Hong Kong-Singapur, 2012).
La película ganó el Film Award in Gold en la categoría de Mejor Sonido y fue
nominada en Mejor Edición y Mejor Película en los premios de la Academia
Alemana de Cine. Tras haber asistido al estreno mundial del filme, en el XV
Festival Internacional de Cine de Tribeca, en Nueva York, el jefe de críticos
de la revista Variety, Justin Chang, escribió el pasado 19 de abril que en este
“filme excedido por lo extraño, la realidad capitalista del siglo XXI, en la
cual el vendedor Alan (Hanks), se halla a la deriva en una tierra extraña en la
que los jóvenes vestidos en túnicas blancas y con kufiyyas al cuello disfrutan
videojuegos en sus iPads, los europeos expatriados se despojan de sus ropas en
ruidosas fiestas nocturnas con albercas y una ciudad desolada se encuentra a la
espera de las franquicias occidentales de comida rápida que quizás nunca
lleguen.
Junto con el diseñador de producción Uli Hanisch y el cinefotógrafo Frank
Griebe –su cámara retrata la calurosa y polvosa expansión de las locaciones
marroquís y saudiárabes–Tykwer captura el entorno de Alan en toda su arenosa,
vidriosa sensación de otro mundo. Y junto con el editor, Alexander Berner, el
director nos mantiene con toda seguridad fuera de balance con una sintaxis
formal llamativamente nerviosa, acomodando en la narración secuencias oníricas
y de recuerdos muy frecuentemente sin aviso.”
Un holograma para el Rey saldrá en 180 salas comerciales en 30 ciudades, como:
Cancún, Cd. Juárez, Cd. Del Carmen, Chetumal, Chihuahua, Coatzacoalcos,
Cozumel, Cuautla, Cuernavaca, Delicias, DF y AM, Guadalajara, Xalapa, León,
Mérida, Minatitlán, Monterrey, Morelia, Oaxaca, Orizaba, Playa del Carmen,
Puebla, Querétaro, Saltillo, San Luis Potosí, Tijuana, Toluca, Veracruz,
Villahermosa y Hermosillo.

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